
Jeff Healey era un bluesman canadiense de raro talento y ejemplar actitud, siempre presto a tomar cualquier elemento de la música popular que le pareciera interesante e integrarlo en su obra. Un planteamiento abierto que quizás lo alejó de los puristas del blues, pero le permitió crear auténticas joyas. Su virtuosismo a la guitarra es un regalo para los oídos. Jeff no se atrincheraba tras una técnica impecable, sino que dejaba que sus sentimientos fluyesen a través de su guitarra. Su peculiar manera de tocar (al ser ciego apoyaba la guitarra sobre sus rodillas y pulsaba las cuerdas como si se tratase de un teclado) contribuyó a configurar un estilo propio, muy personal. Los amantes del buen blues y la buena música echaremos de menos su poco común sensibilidad y sus enormes canciones.
Estoy actualizando con la prisa que imponen este tipo de circunstancias, por eso no subo ninguna obra suya en este momento. Más adelante lo haré, este mago lo merece. Hoy más que nunca hay que recurrir a los clásicos del blues y sentir que el cielo llora a Jeff. Como cantaba el gran Albert King, The sky is crying.Recordemos a Jeff con esta canción y con las que él mismo hizo.
Sirvan estas escasas líneas de humilde homenaje a este gran músico.












