The Verve_ Urban Hyms.
Calidad de compresión: 400 kbps.
Calidad de compresión: 400 kbps.

Ayer, mientras revolvía en las estanterías buscando unas fotos viejas, me topé con el Urban Hyms de The Verve, uno de esos discos que todo pinche ha de tener. Según lo vi me dije: "mira que a mano está, esto lo cuelgo mañana en el blog cómo está mandao'." Total, que anoche lo estuve escuchando y... ¡qué maravilla chavales! No recordaba hasta que punto me caló hondo este disco en su momento, la cantidad de veces que debo haberlo escuchado. Aunque hacía años que no lo escuchaba llevo tatuadas esas canciones en algún lado de mi mente. Cada inflexión de voz del gran Richard Ashcroft, cada filigrana de las guitarras de Nick McCabe y Simon Tong, cada arreglo de cuerdas, me los sé de memoria. Pero es que este es un disco mágico. Un disco especial que merece ser escuchado hasta que se deshaga en vuestras manos. No es exageración, es que esta placa es un dogma sobre cómo hacer buena música. A estas alturas su condición de clásico se encuentra fuera de dudas.El perfecto ejemplo de lo mucho que puede dar de sí el pop británico bien hecho, grandes canciones, arreglos psicodélicos pero de gran gusto, una producción exuberante pero que no embarra ni recarga las canciones más de lo necesario.
Las canciones son excelentes y hubieran respondido genial a una producción más parca, para muestra la minimalista versión de Drugs don't work que se cascó el grandísimo Ben Harper. Sin embargo, el grupo opta por una producción más barroca, llena de sonidos de guitarra evocadores (los slides de McCabe, los efectos de chorus, delay y wah-wah, que adornan todas las canciones) que se van entrelazando con impresionantes secciones de cuerda y numerosas pista de voz (todas con el distinguible sello de Ashcroft) haciendo coros, juegos de voz y todo tipo de efectos destinados a crear la atmósfera perfecta. Todo ello al servicio de unas letras tremendistas e inspiradas.Un disco en el que la música sobrepasa con mucho la (enorme) calidad individual de las canciones, la coherencia interna del disco, la personalidad de sus intérpretes, su carisma y originalidad. Todos estos elementos se ven transcendidos por la MÚSICA, entendida así, en mayúsculas, como algo por encima de creadores, intérpretes, oyentes y obras. Y eso que el disco tiene uno de los singles más perfectos que hayas escuchado nunca, (Bitter sweet simphony) baladas irresistibles, (ese Drugs don't work que mencionábamos antes) y alguna canción tan buena que parece de otro planeta (Lucky Man, Space & Time, Velvet mornig, mejor lo dejo aquí) y un sonido perfectamente identificable. Pero por encima de todo Urban Hyms es uno de esos discos que te recuerdan la grandeza de la música, sin importar parafernalias y estilos.

Bueno, parece que me he subido a la parra un poquito más de la cuenta, no me lo tengáis en cuenta que todo lo que he dicho es verdad, así que él que no lo tenga que lo descargue.
Esta entrada se la voy a dedicar a mi compañero de fatigas Tristán, porque él también hubiera sido incapaz de escribir sobre este disco sin que se le fuera la olla a Camboya.
¡Y ahora embriagáos de buena música malditos!
