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martes, 30 de diciembre de 2008

No te enfades con la gente a la que no le gusta el rock'n roll. No tienen ni puta idea.

D. Paseo. La Calle, 26-12-08.



Los habituales de esta casa ya saben que no suelo hacer crónicas de conciertos. Voy a pocos (desventajas de vivir en el p... Polo Norte) y suelo tener la idea de que no revisten demasiado interés para el lector. Bueno, pues aquí va la excepción que confirma la regla. Encima el grupo ni lo conocéis la mayoría de los que leéis estas chaflanadas, pero lo prometido es deuda. Advierto que el que deje de leer aquí no opta al sorteo de un magnífico sugus que se realizará con la entrada del nuevo año. Se podrá elegir sabor y todo, no digo más.

El caso es que los D. Paseo tocaban en el disco bar La Calle este viernes pasado y claro, había que ir a verlos, que estos son como Manolo Tena, dan un concierto al año y vas que chutas.
Un servidor suele colarse en los ensayos de estos señores para ver cómo evoluciona su sonido y si deciden tocar polkas ucranianas de una puñetera vez. Lo de las polkas aún lo están trabajando, pero lo que es el rock'n roll cada vez se les da mejor.



Cómo surge De Paseo y por qué ese nombre, Dios, por qué ese nombre.
Así con la tontería este proyecto lleva unos años rodando, o mejor dicho, dando tumbos. Rulo caminaba en una cuerda floja que apenas acertaba a separar el intimismo acústico del cantautor de la salvaje electricidad del rock'n roll. Por su parte Borja apenas había desistido de emular frente al espejo a Steve Harris con su bajo para reencontrarse con ese "bueno y viejo rock'n roll". Ponerse a escribir canciones juntos fue algo bastante natural, dar la tabarra a todos los colegas para que las escucháramos, algo inevitable. Con vocación de músicos nómadas, les daba por convertir nuestros botellones de fin de semana en el paseo del molino en improvisadas verbenas. Cuando la cosa fue más en serio y tuvieron que poner el nombre del grupo en algún cartel, se acordaron de estos inicios y se bautizaron De Paseo (o D. Paseo o cómo narices se escriba).


Borja: Megadeth y Creedence Clearwater Revival se dan la mano.

Rulo: melancolía y sensibilidad cantoautoril en el rock'n roll.

Distintos percusionistas, todos ellos amigos, fueron pasando por el grupo hasta llegar a la formación actual, la más matadora. Ibáñez a la batería, aportando dinamismo y pegada a las canciones y Javi a la guitarra, con resabio de perro viejo, afilando el sonido. Las canciones han ganado en potencia y matices desde la incorporación de estos dos, que además contribuyen a aumentar el toque calavera de la banda.


Ibáñez: punk, surf rock, el blues del ticketero, el benjamín del grupo revienta parches tocando el estilo que sea.


Javi: retirado del rock'n roll... hasta que el blues del ticketero llamó a su puerta. La experiencia es un grado.


Hablemos del concierto, que ya toca.


Muchas noches, a las tantas de la madrugada, se hacen fuertes De Paseo en algún bareto, engañan al camarero, sacan las guitarras y se ponen a cantar hasta que les echan a patadas o cierran el bar. El viernes no era una noche de esas. Esta vez la tangana estaba planeada, un sugerente cartel a la entrada de la sala (vamos a llamarla así) anunciaba el concierto y la gente sabía a lo que venía. A escuchar rock'n roll del que se hace por aquí, rock urbano en la mejor tradición de Leño, Platero y Tú o, faltaría más, La Fuga. También encuentran hueco para tocar baladas (El buzón) blues, y hasta rumba, eso sí, muy a su manera.
Versiones de Loquillo, M-Clan, Platero y Tú, Los Rodríguez, Extremoduro, Ariel Rot y Marea compartieron protagonismo con temas propios, que poco a poco, ya empiezan a sonar a las gentes de mi pueblo. El blues del ticketero, Cuentos, Ya era hora, Maldita soledad y varias más fueron cayendo, presentadas con humor e interpretadas con garra. Un puntazo la reinterpretación de Medalla de Cartón de Fito & Fitipladis en clave de jota montañesa (os juro que esto no es broma).
D. Paseo enseñaron los dientes y atacaron sus canciones con estilo, consiguiendo que estas no desmerecieran de los clásicos que versionaron. No es cuestión de andarse con tonterías cuando se presenta la ocasión de sacar la casta rockera y marcar la diferencia.

Más rodados que en anteriores ocasiones (poquitas pero buenas) la banda sonó más compacta que nunca, con un repertorio cohesionado y redondo. Entrega y sudor sobre las tablas, alimentando canciones que bien merecen darles una escucha.


Minipunto para el que encuentre al esquimal onanista. Dos minipuntos para el que encuentre a Wally.


Les queda mucho camino por recorrer, pero precisamente esto, que les queda trecho por andar, dice mucho de la valía de su propuesta, de las alegrías que nos han dado y de las que esperamos que nos sigan dando en el futuro.
La próxima liada (perdón, concierto) será en Santander, el 2 de Enero de este 2009 que se nos viene encima, es decir, este mismo viernes, en el Callejón del Swing. Lo mismo alguno se anima.
Podéis haceros una idea de cómo suenan visitando http://www.myspace.com/depaseorock. Lo que allí hay colgado son maquetas y por tanto su sonido no es profesional, pero para saber por dónde van los tiros vale.
Disculpas por lo larga que ha quedado la entrada, pero hacer la crónica de un concierto de un grupo sin explicar antes quienes son y cómo se forma no hubiera tenido sentido.
El año que viene Gabba Gabba Hey! vuelve con más discos, más idas de olla y el estilazo que nos caracteriza. Feliz entrada de año a todo el mundo.


Desertor de Platero y Tú, tema con el que cerraron el concierto. No hay vídeo pero a ellos les sale igualita. Que sí hombre.

viernes, 19 de diciembre de 2008

Kenny Wayne Shepherd Band. Trouble Is.

Kenny Wayne Shepherd Band. Trouble Is.






Que vida esta chavales, que vida esta. No hace uno más que desaparecer y ya le están saliendo hijos bastardos, sobrinos y ahijados de dudosa procedencia y hasta hijos póstumos que quieren su cacho de la herencia. Aparecen las viudas con la foto del niño: "mira, es igualito a su padre" todo para arañar unas migajas de la gloria del difunto.

Ayyy Stevie Ray Vaughan, pusiste un circo y te crecieron los enanos. No acababas de fallecer y ya te estaban saliendo jóvenes imitadores hasta debajo las piedras del desierto de los Monegros.


¿Imagináis cómo tiene que ser un adolescente para no haber cumplido los veinte años y ya tocar prácticamente igual de bien que el maestro? pues un frikote de consideración, buenas gentes. Mamando blues desde enanos y con una guitarra entre las manos antes incluso de que estas fuesen un apéndice reconocible del resto del cuerpo. Estos chavales estaban rascando cuerda ya en el útero, me juego el cuello. Me estoy refiriendo a todos los Kenny Wayne Shepherd, Jonny Langs y Joes Bonamassas que andan sueltos por ahí. Aspirantes al trono de mejor guitarrista del blues, que dejara vacante el bueno de Ray Vaughan ya hace unos añitos. Todos niños prodigio oigan. Que ir a clase con ellos tenía que ser un coñazo, porque mientras tú estabas todavía con la cinta de Miliki y los payasos de la tele, ellos ya estaban tocando crossroads... y sin despeinarse.


A Kenny Wayne Shepherd le tocó hacer de heredero del tejano desde bastante crío. Como eran paisanos y le daban a la stratocaster cosa mala no le costó mucho hacerse un hueco. Para cuando publica este Trouble Is, nuestro niño prodigio ya no es tan niño, lleva tres discos confeccionados a base del blues más eléctrico y decide echar el resto en este trabajo. Es su disco más rockero hasta el momento, ya habrá tiempo luego de convertirse al cristianismo, casarse con la hija del rancio de Mel Gibson y pasarse al rock (echándose a perder). Pero no hablemos de cosas tristes, volvamos a la feliz época en la que aún tenía el blues en su punto de mira.


Trouble Is es un discazo. Blues rock tejano insistente y disparatado, que levanta a los muertos de su tumba para practicar el único deporte que no aburre, la guitarra aérea.

¿Para qué queréis leer más? ya sabéis que os va a encantar. ¡Hala! a descargar.
1.: Slow Ride
2.: True Lies
3. Blue On Black
4. Everything Is Broken
5. I Don't Live Today
6. Long Gone
7. Somehow Somewhere Someway
8. I Found Love (When I Found You)
9. King's Highway
10. Nothing To Do With Love
11. Chase The Rainbow
12. Trouble Is






miércoles, 17 de diciembre de 2008

Michael Schenker. Thank You.

Michael Schenker. Thank You.





Arreglada (más o menos) la chapuzílla de mi ordenador, Gabba Gabba Hey vuelve a estar en condiciones de predicar la paz y hacer la guerra (que es más divertido).
Hoy vamos con un secreto muy bien guardado. Uno de los secretos mejor guardados de la historia del metal, junto a la edad de Dio y el significado del emblema místico de Jimmy Page. Lo que hoy voy a revelaros es top secret, chavales. Después de estas declaraciones, servidor pasará a engrosar la lista negra de los metaleros de este mundo. Necesitaré guardaespaldas porque de ahora en adelante, allá dónde vaya habrá hordas de simpáticos melenudos enfundados en cuero negro, dispuestos a hacerme experimentar dolor en zonas de mi cuerpo cuya existencia ni siquiera sospecho. Lo que voy a contaros es tan secreto que ni siquiera el autor del Código Da Vinci se ha atrevido a revelarlo. Espero que sepan apreciar el esfuerzo que hago, poniendo mi vida en peligro para que el conocimiento les ilumine. Hasta ese punto les aprecio, queridos lectores.


Gracias a la impresionante red de contactos de nuestro colaborador Pheyva (que cómo ya saben, trabaja en el Servicio de Inteligencia de Su Majestad, salvándonos el culo a todos) que tiene ojos y oídos en todas partes, hemos conseguido una noticia escalofriante, digna de la nave del misterio lo menos. Muchos espías bothan han muerto para traer esta información. Tras una larga investigación, consultando los evangelios apócrifos de nuestras beatísimas abuelas, hemos descubierto una terrible verdad, que removerá los cimientos de las bases en que se asienta el "guitarrerísmo" (toma "palabro" que me acabo de inventar) del metal. Escuchen el álbum que hoy les servimos y ríndanse a la evidencia. Michael Schenker toca mucho mejor la guitarra acústica que la eléctrica. Ya está. Ya lo dije. Ya pueden apedrearme todos los hijos del metal. He destapado la caja de pandora.

Ahora, si quieren averiguar si lo que hay tras de mis escalofriantes palabras es cierto o es sólo una broma cruel de este esquimal trastornado, o tal vez una conspiración perpetrada por un grupo de enanitos verdes que ambicionan conquistar el mundo sin moverse del sofá, no les queda más remedio que hacer clik en el enlace de descarga que está ahí arriba y comprobarlo ustedes mismos.

Echenle un tiento a este disco instrumental que grabó el hacha teutón en los noventa. Lo hizo para agradecer a sus fans el apoyo a una excelsa carrera. Tan bien le quedó, y tan bien suena su guitarra desnuda, que ya ha grabado tres secuelas de esta obra, con el mismo título y el mismo formato.

¿Y ahora qué me dicen? ¿Es mayor su virtuosismo con la guitarra eléctrica o con la acústica? ¿Son de fanta limón o de fanta naranja? ¿Quién engañó a Roger Rabbit? Comenten, comenten.



jueves, 20 de noviembre de 2008

Mr. Big. Lean into it.

Mr. Big. Lean into it.










¡Cardáos el pelo y ponéos esos pantalones de cuero que guardáis en el fondo del armario porque hoy vamos a rejuvenecer a ritmo de hard rock! Esperad un momento, ¿he dicho guardáis? ¡escondéis! Venga confesadlo, os encantan las horteradas ochenteras tanto como a mí y recordáis su estética con una mezcla de vergüenza y nostalgia que os hace cuanto menos entrañables. No conoceré a mis lectores... ¡ja!

¿Y lo bien que lo pasamos? que nos quiten lo bailao'...


Mr. Big chavales. A ver cómo lo explico yo... mete en la misma habitación a un bajista con la manía de avergonzar a los guitarristas con los que toca (¿no se supone que el bajo era más facilito que la guitarra? ¡pues vuelve a la escuela aprendiz de guitar hero!), un batería que sigue el ritmo incluso cuando está dormido (para desgracia de su mujer), un guitarrista tan rápido que ya ha terminado el concierto cuando tu todavía estás afinando, y un cantante cuya voz derrite a las nenas y encanta a tu vecino, el melenudo ése que siempre lleva la misma camiseta de Iron Maiden. Les dejas en esa habitación media horita, y cuando abres la puerta tienes a Mr. Big, y un montón de buena música en camino.

Billy Sheehan, Pat Torpey, Paul Gilbert y Eric Martin se juntaron cuando los ochenta ya agonizaban, afortunadamente ellos no lo sabían y se dedicaron a hacer musiquita de la que nos gusta y a triunfar por esos mundos de Dios (lo cual quiere decir fundamentalmente Japón). Lean into it fue su segundo disco, lo publicaron en 1991, el año en que Nirvana mandó a la cola del paro a la mayoría de grupos de hard rock melódico. Los Mr. big no permitieron que sus melenas cardadas se menearan por semejante minucia y vivieron su momento de gloria. Al fin y al cabo habían grabado un disco de esos que escuchas una y otra vez y sigues sin entenderlo. Parece fácil pero el caso es que no hay muchos así de buenos. Potente y rockero y a la vez lleno de buenas melodías. Alto nivel instrumental sin demostraciones masturbatorias de pericia musical, todo muy bien medido para que quepa en el marco de unas extraordinarias canciones.


El éxito les vino de la canción más moñas de todo el disco con diferencia, pero hasta ese To be with you podemos salvar de la quema. Es un cierre perfecto para un disco sin fisuras. Seguro que se lo pasaron pipa grabándolo, como yo escuchándolo, más o menos.



Los Mr. Big en directo (que pasote la de litro).







Que no hombre, que era broma. El vídeo bueno es éste.








O éste, que no todo van a ser directos.




lunes, 10 de noviembre de 2008

Beck, Bogert, Appice.

Beck, Bogert, Appice.



Hoy no tengo ganas de escribir mucho porque todavía estoy en estado de shock debido al conciertazo que presencié ayer. Elliott Murphy y Olivier Durand volvieron a sentar cátedra (en mi opinión estuvieron mejor que nunca, sobre todo el gabacho) y después de algo así a uno no le quedan muchas ganas de ponerse a escribir cencerradas. Pero habrá que actualizar.

Venga va, vamos con un disco tucanero. Uno de Jeff Beck, que siempre gusta.
Jeff Beck es uno de los guitarristas más influyentes de la historia del rock, aunque en cuestión de ventas no se haya comido un colín. Inciso: ¿qué demonios es un colín? quién me lo pueda aclarar recibirá un sugus de esos que sólo reciben los más afortunados comentaristas de este blog.
Volvamos al bueno de Jeff Beck. Como decíamos es un músico que destaca por su napia y su habilidad guitarrera. Miembro del triunvirato de Surrey, junto a sus coetáneos Jimmy Page y Eric Clapton, el caso es que el chaval resultó ser culo de mal asiento e hizo y deshizo grupos a lo largo de los 60s y 70s dejando unas cuantas perlas en el camino. Uno de esos proyectos le llevó a aliarse con una de las mejores secciones rítmicas de la época, la que formaban Tim Bogert y Carmine Appice, los cuáles ya habían dado muestras de saber lo que vale un peine en formaciones como Cactus o Vanilla Fugde (me encantan esos nombres estúpidos, quién lo iba a decir viendo mi nick ¿verdad?).

El caso es que estos tres se montaron un trío (musical hombre, musical) y grabaron un disco de esos que uno no sabe si escuchar a todas horas o enmarcar en la pared y venerar como si de un tótem tribal se tratara. Me parece que fue en el 73 o en el 74, pero no me hagáis mucho caso. Podría mirarlo en la Wikipedia en un momentín y sin embargo me encanta inducir a la confusión en mis posts. Si alguien lee algo en este blog y piensa utilizarlo en una conversación de esas frikis para hacerse el listillo que sepa cómo nos las gastamos y lo mal que puede quedar. Luego no me vengáis llorando.


¿Que cómo suena el disco? pues muy bien oiga. ¿Que te refieres a qué estilo de música es? ah bueno, pues así, en plan ninoninonanonano y tananana y eso. A ver si los amigos de youtube nos echan una mano con sus vídeos de altísima calidad (Había uno más hp que el que inventó lo de los vídeos "pa" los teléfonos móviles pero estaba ocupado inventado hipotecas basura. Sé que no viene a cuento pero es lunes y tendrán que permitírmelo).


La versión del Superstition de Stevie Wonder. Me encanta lo añejo del vídeo.




martes, 4 de noviembre de 2008

Las noches en el Tucán.

Tras algún tiempo acariciando la idea por fin me he decidido a crear una nueva sección que llevará por nombre noches en el Tucán. A la mayoría de los lectores de este vuestro blog os sonará a chino. El resto de miembros de la plantilla saben perfectamente a qué me refiero. Los demás supongo que empezarán a sospechar que ahora viene una de esas historias de abuelo cebolleta que conviene saltarse e ir directamente al vídeo o al enlace de descarga. El que sea tan inconsciente como para seguir leyendo que tenga claro que no pienso responsabilizarme de las secuelas psíquicas que esta entrada pueda producirle.
Cuando aún campeábamos por nuestra bisoña adolescencia (incluso yo, qué según alguno nací viejo...) algunos de mis colegas cogieron la costumbre de acudir a una pequeña taberna, más bien un tugurio, conocido como el Tucán. Aunque se encontraba en la periferia de la zona de copas de nuestra localidad no suponía un gran desvío de nuestra ruta de bares habitual, (que por otro lado siempre ha sido muy limitada) y ofrecía motivos para hacer parada: guiness. Pues sí señores, en aquéllos lejanos tiempos, cuasi mitológicos observados desde el presente, algunos de los personajes (son muy teatreros ellos) que llamo amigos míos, eran todavía un tanto sibaritas y gustaban de la buena cerveza. Es curioso que el tiempo y la edad les haya ido convirtiendo en menos finos y escrupulosos, y ahora prefieran el burdo y plebeyo botellón a las exquisitas cervezas que solían degustar (Alguno hay que llega a ir rematando los vasos que otros han dejado a medio beber). Pero me desvío del tema.
El caso es que aquella diminuta cervecería perdida entre callejas ofrecía guiness negra y además el camarero caía simpático, porque daba las gracias y sonreía cuando delvovías la jarra (se ve que la educación no estaba muy extendida por el gremio). Era una breve parada antes de continuar la noche con frenesí y cierta falta de elegancia. Poco sabíamos nosotros que habíamos entrado en la boca del lobo.
Poco a poco íbamos pasando allí más tiempo, nos encontrábamos con otros colegas y sin darnos cuenta, se fue convirtiendo en nuestro garito de referencia. Buen rollo entre los parroquianos, buena música y el dueño del garito, personaje entrañable y legendario a la par, cuya influencia tiene mucho que ver con esta humilde bitácora, por extraño que parezca. Y es que entre las aficciones del gran José Romero se encontraba la música por encima de todas. Hace poco leí en algún blog que todo bareto rockero que se precie debe tener el Popu a disposición de su clientela. No cabe duda de que ésta es una gran revista rockera, pero, amigos, se puede ser todavía más frik... estooo... melómano. Lo que quiero decir es que en pocos bares puede encontrarse, en lugar del Marca o la interviú, incluso en lugar del Popu, Guitarrista y Guitarra Total. Pues sí chavales, entre las paredes del Tucán descansaba un conocimiento enciclopédico de la música rock de las últimas décadas, un templo de esencias ochenteras en el que siempre había algún vinilo sonando, o algún dvd ilustrándonos acerca del buen hacer de algún músico privilegiado e inalcanzable para nosotros, pobres mortales a la par que legos en estas materias.
"¿José, qué es lo que está sonando?" "Es ...... (rellenar según convenga) un bluesman de ..... (ídem) buenísimo, de 19.... (ya sabéis) una guitarra sublime" Y así a todas horas. Peor era con los dvds, que encima de escuchar como una serie de melenudos desquiciados te demostraban cómo se toca a un nivel al que nunca llegarás ni en tus más húmedos sueños, tenías que ver cómo lo hacían... y no pillar ni papa claro.
Steve Lukather y sus Lobotomys, tan habituales en el bareto que parecía que en cualquier momento iban a saltar de la pantalla para ir a la barra a pedir una cerveza.
Este fijo que trae recuerdos a más de uno.
Mucho aprendimos sobre música gracias a las noches en el Tucán. Muchas maravillas vimos y escuchamos. Por no hablar de bizarras anécdotas personales y el buen rollo que había entre todos. Podías estar discutiendo con el camarero cualquier problema que tuvieras con tu guitarra, mientras los de la mesa de al lado hablaban de cualquier chorribobada que se les ocurriera, que cuando de repente a alguien se le caía un vaso, todo el mundo se volvía para gritarle: "¡haalaaa!" mientras Jose le increpaba con la archiconocida frase: "Cómo no es tuyo... ¡lo tiramos!".
Típico chiste de Jose.

Y así pasábamos las noches y así fuimos conociendo tantos y tantos nombres ilustres, como Dream Theater, Jeff Beck, Pride & Glory, Eric johnsson, Montrose, y un inacabable etc. por ello es de recibo esta nueva etiqueta. A partir de ahora, todos los discos que suba al blog y que haya conocido gracias a Jose llevarán la etiqueta Noches en el tucán, que son unos cuantos y uno echa de menos esa época.
Aquí un regalito por haber aguantado la chapa, el gran Jeff Beck.


martes, 21 de octubre de 2008

Joe Satriani: Surfing with the alien.

Joe Satriani: Surfing with the alien.




Volvemos a la carga con un disco que supongo que ya tenga todo el mundo pero como se me van agotando los discos a subir (a ver si paso por casa a por más) y algo hay que poner... ¡demonios! lo que pasa es que la portada de este disco es irresistible. El contenido está a la altura claro.

En 1987 nuestro calvete preferido (con perdón de quien todos sabemos) se sacó de la manga este disco y cambió para siempre la forma en que se enfocaban los discos instrumentales en el rock. No voy a dedicarme aquí a explicar las innumerables virtudes de este disco ni el enorme impacto que tuvo en la música de entonces. Digamos que eran tiempos en que los guitarristas melenudos dominaban el cotarro y el señor Satriani reinaba sobre todos ellos. Y eso fue gracias a Surfing with the alien.

Pero para mí lo más importante de este disco no son las impresionantes piruetas que el guitar-god realiza con su Ibanez. Lo más destacable en este disco son las canciones. Simplemente se trata de una obra llena de buena música. Melodías contagiosas, atmósferas logradísimas, riffs con olor a dinamita, composiciones de calado profundo que no se basan en la superlativa técnica de Satch, sino en su impecable buen gusto. Sí señores, un músico como la copa de un pino que consigue que en su música convivan la complejidad y la accesibilidad sin problemas, en perfecta armonía. Un maestro y un artesano que grabó una obra apta para todos los públicos, sólo se necesita ser un poco abierto de orejas. Lo dicho, esta maravilla la van a disfrutar hasta los que no saben distinguir una guitarra de un taladro.
Y ya que estamos le vamos a dedicar esta entrada a Pintado, a ver si se decide a volver a escribir en su blog.


lunes, 6 de octubre de 2008

Black Label Society: Hangover Music vol. VI

Black Label Society: Hangover Music vol. VI.





Empecemos la semana con algo que nos permita relajar después del fin de semana, que seguro que a alguno le hace falta.

Tras el sugerente nombre de Black Label Society se esconde un viejo conocido para todo rockero que se precie, el señor Zakk Wylde, guitarrista habitual de Ozzy Osbourne. En los ratos libres que le dejan sus compromisos con Ozzy (que son muchos, pues ya sabemos todos del carácter y la profesionalidad del viejo Ozz) el bueno de Zakk se dedica a diversos proyectos musicales que suele firmar bajo el nombre de Black Label Society. Graba todo lo que es capaz él solo y luego llama a amiguetes para rematar la faena. Y luego a la carretera, a engullir cerveza y a presentárselo al mundo.

Siendo uno de los hachas de metal más reconocidos sería lógico que este fuera un disco lleno de riffs afilados como un cuchillo, pero nada más lejos de lo que encontramos en Hangover Music Volumen VI. Rompiendo la tónica heavy de lanzamientos anteriores, aquí Zakk y compañía se destapan con un disco lento, melancólico, casi acústico. De hecho, los mejores temas son aquellos en los que Zakk abandona la guitarra y se sienta sobre el piano de cola a lamentar errores.

La devoción de Wylde por el rock sureño y las canciones bien hechas se transmite aquí en todo su esplendor, dando lugar a un disco lento pero muy intenso. Es posible que descoloque a sus seguidores habituales, pero quien lo escuche sin prejuicios se encontrará con un disco redondo, donde el magnífico vozarrón de Wylde (mucho mejor que el de su jefe) domina unas canciones espléndidas. Acompáñese de unos arreglos muy cuidados y muy pulidos y tendréis el resultado. Un discazo que ralla en obra maestra. Y la versión de Whiter Shade Of Pale de Procol Harum interpretada con el único acompañamiento de un piano os dejará temblando. Ya veréis.

Os dejo aquí el nombre de las canciones que en el archivo no está:



  1. Crazy Or High


  2. Queen Of Sorrow


  3. Steppin Stone


  4. Yesterday, Today, Tomorrow


  5. Takillya (Estyabon)


  6. Won't Find It Here


  7. She Deserves A Free Ride (Val's Song)


  8. House Of Doom


  9. Damage Is Done


  10. Layne


  11. Woman Don't Cry


  12. No Other


  13. Whiter Shade Of Pale


  14. Once More


  15. Fear