091. El baile de la desesperación.
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Vamos a ver si recuperamos algo de tino y ritmo después de la chapuza que han sido las últimas entradas. Recuperamos a unos viejos conocidos de este blog, los 091, con el sano propósito de que os entre de una vez en la cabeza que son la mejor banda de rock'n roll que ha dado este país.
Ya hemos comentado por estos lares que después de pasarse los años ochenta siendo la gran promesa del rock español estos simpáticos granadinos se descolgaron con un disco de esos que callan todas las bocas, a saber, Doce canciones sin piedad, con el cual dejaron de ser una promesa para transformarse en un "que hagan más discos ya, por favor, que hagan más discos ya". Sin embargo no sería en ese álbum en el que encontraron el sonido que definiría la mejor parte de su obra. Eso sucedería cuando en 1991 grabaron este estupendo El baile de la desesperación.
José Antonio García ya era un cantante excepcional, que había conseguido una expresividad muy personal, alejada del manierísmo excesivo de las primeras grabaciones del grupo, pero sin perder ni un ápice de la garra que siempre lo ha caracterizado. Las guitarras se endurecen y muestran los dientes sin que ello reste protagonismo a la rotunda batería de Tacho siempre potente y precisa. En definitiva, el sonido de este disco resulta más directo y afilado, cercano al que el grupo desarrollaba en sus conciertos y claro, eso le sienta como un guante a las canciones del maestro Lapido.Una colección de canciones que hieden a derrota y a poesía, desafiantes en el fracaso. La electricidad parece desbordarse sin importar que el mundo dé la espalda a esos cantos tan desesperanzados como rebosantes de energía e inspiración.
La guinda está en las letras de Lapido, bueno, más que la guinda habría que decir la esencia. Su lírica, que ya ha alcanzado la madurez, se apropia de todo tipo de referencias para dar cuenta de la agonía del siglo y de sus gentes. Imaginario surrealista a la par que castizo para pintar cuadros callejeros de los que tu podrías ser el protagonista fácilmente. Una crónica de su tiempo que para bien o para mal, mantiene toda su frescura y su vigencia.Canciones como La vida que mala es (lo más cerca que estuvieron los cero de conseguir un éxito) o Este es nuestro tiempo, no dejan lugar a dudas, estamos ante un disco tan real como imprescindible.
La vida que mala es. (Atentos a la presentadora, no tiene desperdicio).






