Jimmy Eat World_ Bleed American.
Calidad de compresión: 400 kbps.

Juas, juas. No sé cómo escribir esta entrada con cierta seriedad. Es que uno intenta informarse acerca de este disco y se despiporra con lo que lee. No os lo perdáis chavales, hoy traemos un disco de.... ¡emocore! Sí, has leído bien. Emocore. Jódete y baila. No hombre, no dejes de leer éste blog ni nos borres de favoritos, que lees la palabra emo y ya empiezas a mover nerviosamente el ratón. Esto no tiene nada que ver con Tokio Hotel y esas cosas. No es tan grave el tema hombre. Que sí, que es buena música lo que traemos en las alforjas. Pegale una escuchada y verás que no hay para tanto. Más se perdió en Cuba y volvían cantando.
Bueno, ahora ya hemos conseguido atarte a la silla para que no puedas asomarte a la ventana y disparar la carabina contra todo emo, pseudogótico, individuo de evidente mundo interior atormentado o simplemente cualquiera que combine el negro y el rosa como manifestación de independencia ante un mundo que no le comprende (y ni ganas que tiene de hacerlo). Ahora toca convencerte de que no vas a convertirte en una de las mariquíllas anteriormente descritas por escuchar este disco. Pero es así. Es más, cabe la posibilidad de que te sientas moderadamente realizado haciendo el imbécil al ritmo de temazos como If you don't, don't o The authority song. Es lo que me pasa a mi y al resto de la pandilla de impresentables que perpetramos este blog y les aseguro que no es fácil ponernos de acuerdo en nada que no incluya a Pilar Rubio en ropa interior.
Bleed American, publicado originalmente con el nombre del grupo, Jimmmy Eat World, como título, es uno de esos raros discos que consiguen el consenso de gustos y sensibilidades muy diferentes, el de vuestros humildes servidores por ejemplo. Y es que es un disco que camina por la delgada línea que separa radiofórmula y rock alternativo (vale, reconozco que ahora sí me estoy descojonando) resolviendo con maestría el dilema entre comercialidad y autenticidad (esa que demasiadas veces es impostada) a través de unas canciones de fácil escucha, rápida asimilación, pero jugosas, tremendamente jugosas. Un disco de largo recorrido que entra desde la primera escucha. Algo que no se encuentra tan fácilmente hoy en día.Canciones pegadizas, guitarras directas, pasajes intimistas, voces armoniosas, baladas redondas... un clásico de nuestro tiempo.
P.D.: nos deben, nos debemos, un concierto con estos chavales.


