Calidad de compresión: 320 kbps.

Haces unos días el señor 61 y 49 me daba un merecido tirón de orejas por no actualizar con la debida presteza. Habrá que hacer caso a este prohombre de la cultura pop de nuestro país, que tanto ha hecho por descontaminarnos de música eurovisiva y canción del verano y tantas tardes nos ha tenido entretenidos dándonos la excusa perfecta para vaguear frente al ordenador, en lugar de ocupar el tiempo en cosas productivas.
El caso es que hace ya algún tiempo que me rondaba la idea de subir este disco: Bring the family del imprescindible John Hiatt.
El bueno de John llevaba una temporada hundido, el suicidio de su mujer y su adicción al alcohol le habían dejado tocado, pero poco a poco fue encarando sus problemas. Combatió su adicción, encontró un nuevo amor y grabo este disco, así que, chicos, ¡tres hurras por John Hiatt!Los de su discográfica le permitieron elegir los músicos que le diera la gana para el álbum, supongo que para que dejase de darles la caca. Ser tan plomo tiene sus ventajas a veces y cuando te permiten tocar con Jim Keltner, Nick Lowe y, agarrate que viene curva, Ry Cooder, ni te cuento.
Con estas, John Hiatt y sus tres mosqueteros se fueron a Los Ángeles y estuvieron grabando los días 17, 18, 19 y 20 de febrero de 1987 la obra maestra que hoy vengo a serviros en bandeja. Los rumores dicen que encima les sobró tiempo para desplumar a Nick Lowe jugando al póker mientras se tomaban una cervecita. Cuando se pregunta a los implicados rehuyen toda respuesta, aunque alguno ha dejado escapar una sonrisilla delatora. Lowe, todo un caballero británico, se limita a matizar que él toma té, no cerveza, pero ni confirma ni desmiente la historia.
El resultado de esos intensos cuatro días de grabación es un disco magnífico. Canciones reducidas a su mínima expresión, con una instrumentación parca y seca, tan elocuente por las notas que suenan como por las que no. Y es que en este álbum el silencio es un instrumento más. Un puñado de canciones polvorientas que susurran historias de dolor y redención. El slide de Ry Cooder pone los pelos de punta, mientras que la batería de Keltner y el bajo de Lowe, van perfilando las canciones con discreción, solidez y elegancia. Un conjunto rematado por la guitarra acústica de Hiatt, a veces lánguida, a veces firme, y sobrevolado por su voz angustiada, rebelde, genuinamente desgarrada. El conjunto da vida unas canciones que casi se parecen al típico personaje de película, ese de pocas palabras, pero que en su mirada se adivina que ha vivido mucho.Si yo no he conseguido convenceros de que no podéis dejar escapar este discazo echad un vistazo al artículo que le dedicó Rockland que merece la pena.
El vídeo de rigor es bastante obvio, nada más y nada menos que la mejor canción de Bring the family, la portentosa Have a little faith in me. Si no os gusta no pasa nada, siempre podéis escuchar Hannah Montana en vuestro ipod, o algo.
