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jueves, 9 de octubre de 2008

Antonio Flores. Cosas mías.

Antonio Flores: Cosas mías.




Venga, hoy una entrada de esas que hacen que los puristas del rock se rasguen las vestiduras.

En 1994 Antonio Flores publicaba el que a la postre sería su último disco, Cosas mías. En este trabajo mostraba una extraordinaria madurez como compositor e intérprete, ofreciendo un impecable colección de canciones que navegaban entre diversos estilos. Aquí tenemos su poquito de pop, de rock, flamenco, reggae, baladas, blues, etc. Sonidos diversos pero siempre entendidos a su manera, con un aire popero y conciso que ayuda a que el disco sea devorado por quien lo escucha. Las canciones están en su punto de cocción justo, con arreglos que las dotan de una gran vitalidad, pero sin más ornamentación que la necesaria. En este disco conviven sin problemas una balada interpretada a piano y voz, con canciones en las que suena la banda al completo, sección de vientos incluida. Hay guitarras muy bien tocadas, pero también hay instrumentos más puntuales, como el acordeón o el saxofón, y todos contribuyen a darle un colorido especial a cada pieza. Variedad estilística y sonora que no se sostendría sin basarse en unas magníficas composiciones. La voz de Antonio Flores también contribuye a dar coherencia al eclecticismo natural del álbum. Una voz limitada, pero con todos sus recursos exprimidos al máximo, dando lugar a interpretaciones muy sólidas, emocionantes las más de las veces.

Lo dicho, un gran disco que inevitablemente lleva a pensar en lo que hubiera podido ser este muchacho si no se hubiera malogrado. No se dejen arrastrar por los prejuicios señores, descubran una de los mejores discos del pop-rock español.

Nuevamente tengo que dejaros aquí el listado de las canciones porque no viene en el archivo.

Cosas mías:



  1. Isla de palma.


  2. Juan el golosinas.


  3. Cuerpo de mujer.


  4. Arriba los corazones.


  5. Una espina.


  6. Alba.


  7. Siete vidas.


  8. Anti tú.


  9. Mi habitación.


  10. El indio.

¡Ale chavales! por cada comentario regalo un sugus. A ver en qué blog os miman tanto...

martes, 4 de marzo de 2008

The sky is criying


Realizando mi habitual visita al extraordinario Reino de Mondongo, me encuentro con una desgraciada noticia: Jeff Healey ha fallecido. Se nos va con tan sólo cuarenta y un años y aún mucho que decir (estaba a punto de publicar un disco que tristemente será póstumo). Se lo ha llevado el mismo cáncer que lo dejó ciego siendo crío, con un año de edad.
Jeff Healey era un bluesman canadiense de raro talento y ejemplar actitud, siempre presto a tomar cualquier elemento de la música popular que le pareciera interesante e integrarlo en su obra. Un planteamiento abierto que quizás lo alejó de los puristas del blues, pero le permitió crear auténticas joyas. Su virtuosismo a la guitarra es un regalo para los oídos. Jeff no se atrincheraba tras una técnica impecable, sino que dejaba que sus sentimientos fluyesen a través de su guitarra. Su peculiar manera de tocar (al ser ciego apoyaba la guitarra sobre sus rodillas y pulsaba las cuerdas como si se tratase de un teclado) contribuyó a configurar un estilo propio, muy personal. Los amantes del buen blues y la buena música echaremos de menos su poco común sensibilidad y sus enormes canciones.
Estoy actualizando con la prisa que imponen este tipo de circunstancias, por eso no subo ninguna obra suya en este momento. Más adelante lo haré, este mago lo merece. Hoy más que nunca hay que recurrir a los clásicos del blues y sentir que el cielo llora a Jeff. Como cantaba el gran Albert King, The sky is crying.Recordemos a Jeff con esta canción y con las que él mismo hizo.
Sirvan estas escasas líneas de humilde homenaje a este gran músico.