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viernes, 10 de octubre de 2008

Little Steven: Greatest Hits

Little Steven: Greatest Hits.


Todo el mundo tiene alguna razón para amar a Steven Van Zandt. Ya sea por su papel como guitarrista en bandas tan fundamentales para la historia del rock como Southside Johnny & The Asbury Jukes, o la E Street Band de Bruce Springsteen, ya sea como productor y hasta cierto punto, mecenas de numerosas bandas de garaje (los Fleshtones en este blog comentados, por ejemplo) o extramusicalmente, por su papel en la serie los Soprano. El caso es que este hombre parece estar en todas partes y siempre consigue marcar una pequeña diferencia.
Perteneciente a la rica saga de rockeros de New Jersey, Little Steven ha ido encontrando huecos en sus colaboraciones con otros artistas para grabar su propia música. Con el tiempo ha reunido un puñado de albumes, más difíciles de conseguir de lo que a un servidor le gustaría. Todo lo que puedo ofreceros es esta compilación, este Greatest Hits que contiene dieciséis de sus mejores tonadas. Grandes canciones de rock americano clásico, con leves toques más experimentales y algunas percusiones latinas para dar mayor personalidad al conjunto. Puede que los arreglos y la producción suenen en algún momento excesivamente coyunturales (véase ochenteros) pero ello no supone un impedimento para disfrutar de su excelente mano como compositor. Temazos como Liyin' in a bed of fire o Los desaparecidos merecen un lugar de honor en esto del rock'n roll, no en vano los firma uno de sus popes indiscutibles.
Larga vida a Little Steven y a desmelenarse toca.

jueves, 14 de agosto de 2008

Willie Nile. Streets of New York.

Willie Nile. Streets of New York.


La entrada de hoy no me resulta demasiado fácil de escribir, pues toca hoy uno de mis discos favoritos de los últimos años y se hace un poco cuesta arriba describir todo lo que a uno le inspira la escucha de este Streets of New York.
El álbum lo firma el gran Willie Nile, uno de esos desconocidos que guardan una cantidad ingente de buena música en la chistera, y que debido a las veleidades del negocio musical, no puede pasarse la vida a lomos del escenario, como a sus seguidores nos gustaría.
Willie nunca ha llegado al gran público y debe combinar la música con otros trabajos para poder llegar a fin de mes. Es por eso que entre sus discos pasan grandes lapsos de tiempo durante los cuales no tenemos noticias suyas. Y a lo mejor es por eso que sus discos son tan buenos. Se toma su tiempo en componer, seleccionar las canciones que van a aparecer en cada trabajo, etc. El resultado son discos que sólo escucharemos unos pocos pero que te remueven algo por dentro. Pequeñas colecciones de canciones perfectas, acompañadas de un directo apasionado y vigoroso(o eso dicen, nunca he tenido el placer... sniff, sniff). De esta forma, si bien su nombre nunca sonará de nada al consumidor medio,el tipo podrá permitirse el lujo de contar a sus nietos como compartió escenario con gente como los Who o Bruce Springsteen, como Bono, Lou Reed y Little Steven entre otros alababan sus discos, como Lucinda Williams decía de él que había escrito la canción más bonita del mundo (¡ahí es nada!) y como hasta los mismísimos Rolling Stones plagiaron una de sus canciones. Bonito pedigrí. Pero no es gratuito. Detrás está la música. Ahí es dónde quería yo llegar.
Streets of New York es el último trabajo de estudio de este poeta eléctrico neoyorquino. Publicado en 2006, unos ocho años después de su obra anterior, es un magnífico compendio de rock'n roll, power-pop y folk. Un disco que se disfruta más con cada nueva escucha, que contiene cañonazos de estribillos redondos emparejados con piezas sutiles y embriagadoras.
Las voces ligeramente radiofónicas dejan paso a unas guitarras hirientes al comenzar Welcome to my head y ya te das cuenta que este va a ser un disco especial. Los violines en Asking Annie out, las melodías vocales y estribillo redondo de Game of fools, la evocadora y sentida Back Home, la atmósfera alegre y tabernaria de The day I saw Bo Diddley in Washington Square, y mucho más, podría seguir dando detalles de cada canción, pero será mejor que lo escuchéis vosotros mismos.
Willie Nile en Gabba gabba hey chicos, no os lo podéis perder. Recordad que discos así sólo se hacen cada ocho años (a veces más). Os gustará.
aquí os dejo el vídeo de Game of fools, para iros picando la curiosidad.


viernes, 8 de agosto de 2008

Words & Music: John Mellencamp's greatest hits.

Words & Music: John Mellencamp's greatest hits.


Toca hablar de uno de los grandes, John Mellencamp. Prácticamente desconocido por estos lares, es para mi todo un referente del rock americano. Por eso mismo, y sabiendo del desconocimiento de su obra en este país, he decidido traer aquí un recopilatorio, que no es lo mismo que un disco normal pero me parece una forma ideal de introducirse en la música de este hombre.
A John Mellencamp no le ha sonreído demasiado la suerte. Su carrera ha sido una especie de lucha contra las discográficas y un intento de mantener su autenticidad y personalidad al margen de los vaivenes del siempre caprichoso mercado discográfico. Mellencamp empezó a grabar discos en 1976, época en la cual las discográficas estaban desesperadas por encontrar un nuevo Springsteen con el que explotar el éxito del de New Jersey. Aprovechando el tirón del rock americano John consiguió un contrato discográfico, para descubrir más tarde que su mánager había firmado un contrato que le obligaba a adoptar el nombre artístico de Johnny Cougar. Tiene tela. Las ventas de ese primer disco no ayudaron demasiado y desde entonces su relación con el negocio discográfico siempre ha sido complicada. Hacia 1982 publica American Fool, disco que consigue tener una presencia importante en las listas de éxitos y con el que se va haciendo un hueco en el mundo de la música. Además, American Fool presenta una mezcla de folk rock y hard rock en la que ya empiezan a perfilarse elementos personales, que lo alejarán de la manida y cansina etiqueta de "nuevo Springsteen". Gracias al éxito comercial de este álbum podrá añadir su verdadero apellido al nombre de John Cougar. Continúa su carrera grabando discos bastante exitosos, pero sin conseguir el aplauso de la crítica. Sin embargo, poco a poco irá añadiendo nuevos instrumentos y colores en su paleta, diversificando los estilos que integran su música e intensificando el contenido social de su música. Los críticos pronto tienen que rendirse a la evidencia y reconocer que no se encuentran ante un rockero de segunda fila, sino ante un artista de gran calidad que está consiguiendo su objetivo de convertirse en uno de los grandes cronistas musicales de la sociedad de los Estados Unidos de su tiempo.
Durante toda su carrera John Mellencamp ha mantenido un firme compromiso social con distintas causas, ha dejado clara su postura política en diversas ocasiones y ha impregnado su música de espíritu de lucha y ansia de libertad. Ha escrito canciones sobre todo estos temas (y alguno más polémico) sin importarle las repercusiones comerciales que ello pudiera tener y nunca ha permitido que su música fuera patrocinada o se viera ligada a grandes empresas, etc. Ha conservado su independencia y ha creado la música que le ha dado la gana siendo siempre fiel a sus principios. Y su último disco también está muy bien.
En 2004 editó este magnífico recopilatorio en dos cds, pequeño compedio a modo de muestra de lo que ha sido (y todavía es) una carrera coherente y ejemplar. Words & Music contiene 35 canciones que muestran al mejor Mellencamp. Su voz desgarrada, las baterías y percusiones siempre sublimes, los coros sugerentes y extraordinarios, las guitarras rockeras y los violines folkies... todo lo que ha sido y todavía ha de ser este gran rockero está aquí. Pasen y vean.
Y de regalo, como hoy me siento generoso, el vídeo realizado para uno de los dos temas inéditos que incluía este recopilatorio, el fantástico Walk tall. es un gran vídeo, quizás algo ñoño, pero las imágenes acompañan de forma genial a la siempre intensa música de John Mellencamp.


domingo, 6 de julio de 2008

John Fogerty. Revival.

JOHN FOGERTY. REVIVAL.





Hoy toca el turno de un chaval llamado John Fogerty. Una joven promesa de esto del rock'n roll. Apunta maneras. El tiempo me dará la razón. Ahora ya en serio, cómo un veterano superviviente de los 60 como Fogerty puede facturar un disco con la frescura y calidad de este Revival, es algo que se me escapa de las manos. Este tío ya lo ha hecho todo hace rato, pero ahora va y se descuelga con doce canciones que son doce puñetazos. Lo suyo siempre han sido los temas redondos, atemporales, pero es una gozada escucharle en pleno siglo XXI cantar nuevas composiciones con las mismas ganas que tenía cuando empezó. Revival contiene doce canciones que son puro John Fogerty, doce canciones con vocación de clásico desde la primera escucha. Se debe haber quedado a gusto el tío.

Un disco así no está al alcance de cualquiera. Y pasados los sesenta años no está más que al alcance de unos pocos. Si se hubiera publicado en tiempos de la Creedence Clearwater Revival sería un clásico y sus canciones formarían parte de la memoria colectiva como lo forman Proud Mary, Who'll stop the rain y tantas otras. Ya podían aprender algunos ya. Y esa es la razón por la que lo cuelgo. Porque aunque no me gusta colgar discos tan recientes que la gente puede encontrar con facilidad en cualquier gran superficie comercial, éste está pasando demasiado desapercibido y eso no debe ser así. Es una obra maestra, un disco de esos que embelesan. Es John Fogerty demonios.
Lo dicho señores, John Fogerty ha llegado a Gabba Gabba Hey. Todo el mundo a mover el culo.

sábado, 23 de febrero de 2008

April, a live album.

Elliott Murphy & Olivier Durand.
April, a live album.


Descargar disco.

Si no te gusta este disco estás muerto para mí.
Hace ya algunos años que el desconocido rockero neoyorkino Elliott Murphy se topó con el guitarrista normando Olivier Durand. Desde entonces recorren el mundo ofreciendo algunos de los mejores conciertos de rock'n roll que uno pueda echarse a la cara en estos días en los que la mediocridad y el acomodo reinan en los escenarios. Frente a la brevedad y la espectacularidad forzada que suelen presentar los conciertos de pop de nuestro tiempo, Elliott y Olivier sólo ofrecen su música desnuda, sin artificios. Sus guitarras, sus voces, la armónica de Elliott y algunas de las mejores canciones de la historia del rock. No necesitan más para sonar como una orquesta. No necesitan más para ponerte la piel de gallina.


Hay algo mágico en la forma en que se entrelazan las guitarras de estos dos hechiceros, en como tejen una tela de araña sobre la cual se desliza la voz de Murphy y van desgranando historias dignas de la mejor poesía atemporal. En la tradición del mejor rock americano, Elliott Murphy escribe letras sublimes que se aferran a tu esqueleto a través de su evocadora voz. Muchos lo consideran el último poeta del rock. Eso es publicidad. Elliott Murphy no es el último poeta del rock, aunque es probable que después de escucharle a él no vuelvas a tomarte en serio a los que vengan detrás. Las comparaciones pueden ser muy odiosas, mejor no las hagamos.


El disco que hoy os traemos es un extracto de algunas actuaciones ofrecidas durante 1999. Aunque su reducido minutaje impide apreciar lo que es un concierto de este dúo en toda su dimensión, sí que se alcanza a atisbar el enorme caudal de sensaciones que transmiten este par de monstruos cuando se suben a un escenario. Obviamente no es como estar allí, pero es imposible quedarse indiferente ante temazos como You never know what you're in for (para cantar a grito pelado) la íntima y fundamental On Elvis Presley's Birthday, el himno Diamonds on the yard o su increíble relectura del Wild Horses de los Stones (uno llega a dudar que Jagger y compañia hayan cantado esta maravilla alguna vez). Elliott está que se sale (como siempre por otro lado) y Olivier se revela como su complemento perfecto, desmelenándose con la guitarra solista cuando la canción lo requiere (su solo en Rock Ballad es uno de los momentos álgidos de la historia del rock) o coloreando la sólida guitarra rítmica de Elliott con emotivos arreglos. Entre los dos tiñen de rock'n roll la poesía errabunda de Elliott. Sin necesidad de electricidad, ni batería, ni grandes montajes escénicos. Sólo con dos guitarras acústicas. La máxima expresión de lo que es el rock'n roll. Aquí menos es más.


Las canciones de Elliott Murphy salen reforzadas de la economía de arreglos, de la parquedad de la instumentación. Así su esencia queda expuesta al oyente en todo su esplendor. Historias y vivencias de un bohemio errante que se autoexilió en París, pero que lleva la música de su new York natal tatuada en su alma de cantautor todavía salvaje. Aún sigue siendo ese chaval con alma de rockero que cree que se puede encontrar la verdad en los surcos de un disco de Bob Dylan, o en los shows de Elvis.


Nunca le ha acompañado el éxito comercial y a sus conciertos suelen ir cuatro gatos. Eso no es óbice para que Olivier y él suden sangre sobre las tablas. Lo dan todo y se nota. A veces son dos horas, a veces tres, a veces algo más. Ni lo notas. Pasan demasiadas cosas sobre el escenario para estar pendiente del reloj. Si pasan por tu ciudad no dejes de visitarles al teatro o al garito de turno. No echarás de menos a Dylan, no echarás de menos a Hendrix, no echarás de menos a la E Street Band. Sólo te preguntarás: ¿por qué estos tíos no están en la portada de la Rolling Stone, llenando estadios o luciendo palmito en la MTV? y desde el escenario te llegará la respuesta:
"You don't care cause you have got that beat [...]
There's the last of the rock stars
And me and you
Rock'n roll is here to stay
But who will be left to play [...]"







Con el video clip oficial y todo, para que no os quejeís.