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jueves, 4 de junio de 2009

Howlin Rain_ Howlin Rain

Howlin Rain_ Howlin Rain.
Calidad de compresión: sin datos.




Últimamente estoy muy enganchado a los Howlin Rain y los que les hayan escuchado ya sabrán por qué. Para los que no, aquí va su primer álbum, el segundo está todavía bastante reciente y no lo voy a poner aquí, pero que sepáis que es bastante superior a éste que os traigo.

Definir el estilo de esta banda no va a resultar fácil para un servidor, cuyo cerebro padece los efectos de trepanaciones, lobotomías y crisis nerviosas varias (bueno, a lo mejor estoy exagerando un poco y simplemente tengo un poquitillo de fiebre).

El caso es que allá por 2006, Ethan Miller, cansado de berrear con los Comets on fire, decidió montarse otro proyecto dónde, mira tú qué casualidad, la cabra tira al monte, también berrea lo suyo. Sólo que en está ocasión berrea con mucha más gracia, envolviendo su quebrada voz entre órganos hammond directamente rescatados del magnífico lustro 1968-1972, guitarras acústicas, slide, wah-wah y distorsiones a cada cual más cafre. Una mezcla explosiva, descontrolada. Canciones que parecen apropiadas para acompañar un picnic familiar se ven rotas por guitarras afiladísimas sin ton ni son (Un inciso: ¿estos Ton y Son de dónde han salido? ¿y por qué la gente se va a los sitios sin ellos con lo que parece molestar eso a los demás? Dudas filosóficas esquimaloides oigan, no hagan ni puñetero caso). Del country folk campestre al rock duro, psicodelia mediante. Por el camino también hay ligeras influencias del jazz, el blues y de _ _ _ _ (rellenar según convenga) en una coctelera tan ecléctica como extrañamente armónica. Siempre con la psicodelia presidiendo la verbena, faltaría más.

Lo dicho, un grupo a descubrir para aquéllos que no hayan tenido el gusto. Canciones de gran calidad que no bajan el listón ni en los momentos más meditabundos ni en los más charangueros, con influencias de montones de grupos clasicotes clasicotes, pero con rumbo propio.

Parte de que el grupo tenga tantísima personalidad a pesar de su sonido claramente retro la tiene la rasgada voz y la forma de cantar de Miller, entregadísimo, en el Azkena sólo le pude ver un ratillo y me recordó a Steve Marriott, tanta pasión, tanto esparajismo, lo estaba viviendo el tío. Y que dure.




¿El espíritu de Ethan Miller deja su cuerpo? Va a ser por eso que chilla tanto...