The Black Keys_ Thickfreakness.
Calidad de compresión: 320 kbps.
Hoy vamos con una entrada facilita, venga.
Facilita porque explicar lo de The Black Keys es tan sencillo como su música. Blues-rock primitivo, sonido de baja fidelidad y mucha alma y autenticidad. No hace falta buscarle tres pies al gato. Blues prehistórico, uno voz como la lija del de bricomanía y ganas de aporrear los instrumentos. Vamos que poner este disco por aquí es como poner un kiosko a la entrada de un colegio, negocio seguro. Y es que Thickfreakness, segundo disco de los Black Keys, mola más que los peta zetas chavales. Podría haber puesto cualquiera de los ocho o nueve que tienen publicados que malos, lo que se dice malos, no son. Pero me quedo con éste porque es el que me tiene loquito últimamente.
Lo cierto es que a simple vista The Black Keys parecen uno de esos grupos de los que hay que desconfiar. ¿Un duo haciendo blues? ¿Sin bajo? ¡Ja! Los modernos estos me la van a dar a mí. Pero el caso es que uno se pone a escuchar el primer tema y esa guitarra arrastrada, cadenciosa, que parece el calor húmedo de los pantanos del delta del Mississipi, con esa batería cerril y los platillos zumbando como moscas alrededor, te convencen. Estos tíos sabían lo que se hacían cuando se metieron al garaje a grabar este artefacto, eso está claro.No tienen bajo pero se las arreglan bien. No son negros pero se las arreglan bien. No tienen productor que les guíe en la aventura de grabar el disco, pero se las arreglan bien. Ni siquiera tienen estudio de grabación pero se meten en el sótano con una grabadora de ocho pistas y ¿adivináis? se las arreglan bien. Son lo que se dice unos chavales apañaos.
A esto le ponemos cuatro micrófonos y nos grabamos una obra maestra en un pis pas.
Escucho sus temas una y otra vez, flipo con sus directos (fáciles de encontrar haciendo zapping en tu youtube habitual) y me pregunto ¿Dónde estaban escondidos estos tipos? ¿O dónde estaba yo hasta ahora para no haberlos escuchado? Misterios insoldables amigos de la Nave del Chorreo.
Hasta aquí hemos llegado, os dejo para que le deis al play y disfrutéis con las toneladas de fuzz que nos depara uno de los grupos que hacen que le presente del blues y del rock sea tan excitante como su pasado.
Estos son de los míos, comiqueros y encima pijameros.
P.D.: conviene comentar que son de un pueblo de Ohio llamado Akron, dato totalmente irrelevante pero que ahí dejo, básicamente porque me hace gracia el nombre (Akron, jiji, ¿seguro que no era ahí dónde tenían el abrevadero los nazgul de Mordor?) y allí se produce un maíz bastante bueno.













